El 27 de Marzo del 2012 comenzamos un proyecto con el amparo del club de baloncesto Estudiantes Dos Institutos.
Nacimos con la idea de contaros las aventuras de nuestro chaval, Javier, de sus compañeros de equipo y de todo lo que pudiese interesar al club, creando un cachito de historia.
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| Cercedilla. Hacia finales siglo XX DC |
Y, poco a poco, fuimos recopilando detalles del día a día, primero del Estudiantes Dos Institutos y, a partir del segundo año de vida del blog, del Baloncesto Estudiantes Pontevedra (la nueva denominación tras fusionarse con el Baloncesto Pontevedra), hasta dar forma a esto que tenéis delante y de lo que también sois partícipes los que nos habéis leído o dado vuestras opiniones.
En esta primera entrada quiero dirigirme al club, al que, como entidad deportiva, he de reconocerle la gran labor que realiza con los chicos, pero cuyos gestores me han decepcionado mucho por las razones que han aparecido en más de una crónica y que quiero resumir aquí en un par de líneas, siempre dejando claro que son mis impresiones personales, como padre de un jugador, además de "compañero de fatigas" del resto de padres y con la intención de que se ponga remedio en lo posible a lo que tenga solución.
Una queja muy habitual ha sido la de la falta de reuniones y la comunicación con los padres, que para mí son una parte muy importante del club, ya que somos los que dedicamos parte de nuestro tiempo libre a que esto se mantenga.
Y muestra de ello ha sido cuando, después de desplazarnos al campo del rival, nos hemos encontrado con un partido cancelado después del madrugón y las prisas, y eso que supuestamente hay un organigrama predefinido, para evitar estos casos.
Otra de las cosas que también me ha decepcionado, y mucho, ha sido la falta de atención a los lesionados. Hablando de mi experiencia personal, mi hijo ha sufrido tres lesiones en partidos, pero ha tenido que ser mi seguro el que se ocupara de su cuidado ya que el club se ha desentendido siempre.
No me quiero extender más (aunque habría mucho que contar) porque, los que se han de dar por aludidos, tendrán motivos suficientes, y los que no sepáis nada de todos estos asuntos os vais a llevar una falsa impresión de un gran club de baloncesto, que, como entidad no tiene ninguna culpa. En este mundo nadie es perfecto y la directiva confirma esa regla. Por suerte los cargos no son eternos y la situación podría cambiar en las próximas elecciones que, si no me equivoco y según establecen los estatutos, deberían ser próximamente.
Espero, por el bien de todos los que sigáis teniendo relación con el club, que las cosas vayan a mejor. Por mi parte, a partir de ahora, va a ser un problema menos del que preocuparme.
A pesar de todo quiero dejar muy claro que estos han sido unos años llenos de anécdotas positivas y de nuevos amigos, que es con lo que me quedo.









Javier
Paloma



































